Nos enseñaron a vivir MAL y nadie quiere aceptarlo
Nos enseñaron a obedecer antes que pensar, a competir antes que comprender y a aparentar antes que sentir. Crecimos en una cultura donde el respeto se imponía, el amor rara vez se expresaba y el éxito se medía por lo que se podía mostrar. Hoy enfrentamos las consecuencias de esas ideas: relaciones más frágiles, ansiedad, ego y una búsqueda constante de validación.